Somos y no somos cuando resucito y vos nacés en la muerte del día, cuando encendemos la bomba de tu vientre con mi beso ebrio de pasión. Y estalla cuando somos y no, y ahí morimos vivos concluyendo en tu ombligo virgen.
El pasado la prendió fuego a mi lado, se quemó, y escuché cuando largó la piel por la boca. Mi chispa detonó el fuego y terminó en su ira.