Cuando las dudas esenciales invaden hay silencio, soledad, media luz, una melodía de fondo, y a veces hasta una copa de vino. Entonces debilidades, rutina y agujas paran, solo suceden preguntas y más de ellas. Y siguen. Invaden interiores oscuros, sollozan rostros, y finalmente, cambian molestias por paz.
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