Sí, es el momento de soñar en todas partes, donde lo normal duerme de noche, donde el
contexto calla, o donde el susurro capitalino aturde a desacostumbrados. Es el momento de
soñar. No importa dónde se encuentre ella, se adapta casi sin pensarlo, y es.
Salió de la naturaleza plena, casi como una flor eterna de novela. Viajó en busca de vida
desconocida, gran vida quizás.
Afuera suceden combates, marchas y cacerolas, gritos y piñas, o simplemente bocinas, pues,
así es capital, donde reside la llave del sistema. Ella goza convicciones, a veces se suma, y
otras no, como ésta vez. Ahora solo marcha en su interior, reclama silencio, concentración
para ser premio literatura universal, aunque sea por un instante y luego todo queda en el
olvido. Lo sabe. Sin embargo, insiste e involucra al tipo incógnito, ese que juega a ser
sobrenatural.
El desconocimiento genera impotencia, él solo muestra sonrisas y ella lo sabe. Antes
de teclear cada palabra se pregunta por las acciones ocultas. Maldito Messenger dice su
inconsciente, si dejaras recibir el calor de su cuerpo, observar sus pupilas, oler su piel y sentir
su música. Solo tiene de él bellas palabras, lo demás es imaginación y ganas de ser y ser.
Sigue siendo el momento de soñar, termina el boceto y casi sin pensar lo envía. Se arrepiente
cuando despierta. Ya es tarde. Qué interpretará él, se pregunta. Ella no lo sabe aún, sus
impulsos son magia.
* Inspirado en la esencia de mi amiga Brenda. Escrito el 26 de marzo de 2008
1 comentario:
Gracias. Vos ya sabes el resto.
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